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Aquel Paracaídas

El Rincón del Zapador


"AQUEL PARACAÍDAS"


Al pequeño Óscar su madre siempre le había dicho que su padre saltó del avión una oscura noche y que nunca llegó a tierra, que se quedó en el cielo. Por eso solía mirar hacia arriba cada vez que pasaba un avión, esperando verle bajar, y aunque su madre le había dicho una y mil veces que nunca bajaría, que estaba muy feliz allí arriba esperándolos, seguía mirando, seguía esperando verle caer con su paracaídas hinchado por el viento.

Muchas noches, mientras su madre debía dormir, Óscar se asomaba desde la amplia terraza de su casa a mirar el cielo, la calle. Su madre, que debía ser muy sigilosa para no ser descubierta, conocía su costumbre.

Nunca caía nadie, siempre paseaba el mismo vagabundo, el mismo camión de la limpieza y la misma pareja de novios besándose. Se lo conocía de sobra, eran ya muchas noches de vigilancia, de estar pendiente de su hijo.

Una noche, Marta, la madre, muy preocupada por la obsesión de su hijo y con la sana intención de dar una alegría a Óscar y acabar con sus noches en vela escribió una nota: Hijo, debes dormir y no preocuparte más por mí, me encuentro muy bien aquí,aunque por motivos que ahora no te puedo explicar, no puedo bajar a verte Debes acostarte todas las noches. Se bueno y obediente con tu madre y no le digas nada de nuestro secreto. Te quiero mucho. Subió a la azotea del edificio y, con mucho cuidado para no ser vista, dejó caer un pequeño paracaídas con la carta en su interior.

Marta esperaba que después de esa noche su hijo terminara con sus noches en vela. Sin embargo, la noche siguiente su sorpresa fue grande cuando vio a Óscar en la terraza soltando un globo con una cesta que contenía un pequeño sobre en su interior y que ascendió perdiéndose en el cielo. La curiosidad era enorme, ¿qué podría haber escrito?, ¿cómo se podía enterar?.

A la mañana siguiente, mientras Oscar continuaba durmiendo, Marta se extrañó al ver un pequeño paracaídas en el suelo de la terraza. Inmediatamente se acercó para ver si encontraba algo. Había una carta que se apresuró a abrir: Querida Marta, te echo de menos. He recibido otra carta de nuestro hijo que me ha emocionado profundamente. Puedes estar tranquila, él no volverá a pasar las noches mirando al cielo. Conoce la verdad y lo entiende. Gracias por todo. Un beso. Y al pie del texto una firma que parecía claramente la de su marido. ¡No era posible! ¿Qué clase de broma le estaban gastando? Y, ¿Quién?.

Esa misma mañana subió a la azotea para tratar de averiguar qué había sucedido, quién la estaba manipulando. ¡No daba crédito! Su nota, la que ella había escrito, estaba en el suelo de la azotea. ¿Qué carta había leído entonces su hijo?.Sin pensarlo dos veces bajó a la habitación de Oscar y se puso a buscar entre sus cosas con cuidado, para no despertarlo. Al fin encontró la nota: Querido Óscar, te quiero mucho. Tu madre está muy preocupada, por lo que debes descansar por las noches y permitir que ella también lo haga.

Conserva este paracaídas que lleva un beso para tí desde el cielo, para que no olvides que tu padre siempre está contigo. Y aunque no puedo bajar y abrazarte, este paracaídas te lleva todo mi cariño. Seguiremos en contacto.

(Autor: capitán Miguel Gonzalez Molina)

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