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EL PISTOLO PARACA

LIBRO ZAPADOR



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«EL PISTOLO QUE QUISO SER PARACAIDISTA»

En estos momentos pasan delante de la tribuna presidida por Su Majestad el Rey una Unidad de Operaciones Especiales, los popularmente conocidos como el EZAPAC.

Una mano marchita y temblorosa cogió de una mesita próxima una vetusta y descolorida boina que en su día tuvo que ser de un color negro intenso.

Con gran esfuerzo dado su estado de salud se levantó del sillón donde se encontraba viendo en la televisión la retransmisión del desfile de las Fuerzas Armadas. Una vez erguido, se encasquetó la boina volcada hacia su parte izquierda y con los ojos vidriosos por la emoción, elevó su brazo derecho hasta que los dedos de su mano rozaran un arcaico emblema metálico compuesto de un paracaídas con las alas del Ejército del Aire y un círculo metálico que lo envolvían.

Miró inmóvil el transcurrir del desfile. Giró la cabeza hasta localizar el rincón de la habitación donde tenía desplegada una bandera nacional cruzada con un banderín correspondiente al 50º Aniversario de su Unidad a la que en su juventud perteneció. Un uniforme bastante desvaído por el transcurrir del tiempo con todos sus distintivos y divisas junto con distintas fotografías de un joven apuesto con pulcro uniforme mimetizado, la boina negra encasquetada en la cabeza, se encontraban enmarcados junto a las banderas.

Volvió a mirar fijamente el paso marcial de esos hombres desfilando con el mismo orgullo con el que él también lo hizo hacía muchos años.

Su mente comenzó a divagar y le retrotrajo a su juventud. Se encontraba alejado de sus familiares y amigos en la Base Aérea de Málaga de Instrucción de Reclutas en una mili con tan solo 16 años ,voluntaria y odiada por la inmensa mayoría de jóvenes que debían realizar el servicio militar obligatorio. Esa tarde se encontraba descansando en la camareta de su Escuadrilla cuando el “Cuartelero de Puerta” alertó alborozado la presencia de un mando.

- Compañía el teniente!

Inmediatamente una nueva voz retumbó en la Unidad.

- ¡¡¡A formar Escuadrilla!!!

No se trataban de un oficial de su Escuadrilla, tampoco de la base aérea donde estaba destinado. Aunque en un primer momento todas las miradas se detuvieron en la guerrera plagada de condecoraciones y cursos, la prenda más llamativa de aquel militar era la boina negra con un "Emblema Paracaidista" reluciente prendido en el lateral de la misma.

Dicho oficial se encontraba realizando una captación de soldados para que formasen parte de unas Compañías de Operaciones Especiales que se empezaron a crear en todo el territorio nacional. A pesar de la reticencia que siempre tuvo hacia el servicio militar, las explicaciones que escuchó le caló y no dudó en enrolarse en aquella aventura que suponía ser un Paracaidista para llevar esa bonita boina negra.

Una vez juró bandera, se trasladó a la que sería su Unidad, la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas. Tras recoger cada uno de los llamativos uniformes, material y complementos que necesitaría, comenzó un exhausto entrenamiento para poder conseguir la tan ansiada boina negra y convertirse en un Paracaidista del Aire.

No había descanso, las lágrimas por el esfuerzo extenuado, el recriminarse haberse ofrecido a formar parte de aquella compañía le machacaba el cerebro cuando la fatiga le impedía continuar la instrucción y el sargento le vociferaba que hasta que no cayera extenuado podía seguir, pero su amor propio se impuso y tras semanas agotadoras consiguió la ansiada boina negra. Transcurrido ese primer periodo, la desazón había desaparecido a pesar de que el entrenamiento continuaba siendo duro, exigente, cada día se sentía más orgulloso de ser un soldado de élite del ejército del Aire.

En su estado era una tortura permanecer más tiempo de pie. Las piernas le empezaron a flaquear, la mano temblorosa no la podía mantener rozando su bendita boina. Volvió a acomodarse en su sillón emocionado por los recuerdos. A pesar del día tan caluroso, ráfagas de aire se colaba por la ventana entreabierta y le provocó una plácida somnolencia. La retransmisión del desfile militar estaba concluyendo.

Se abrió la puerta de la habitación, la oscuridad de la noche invadía la estancia con la excepción de la iluminación del televisor encendido. El viento pululaba por la ventana y zarandeaba la cortina.

- Vaya papá, has vuelto a ponerte tu boina negra., pretendes volver a tu querida EZAPAC?, pero que guapo está mi padre con su boina negra, papá despierta y vete a la cama a dormir. Papá........

.....Cuando la pena nos alcanza, del compañero perdido...

Cuando el adiós dolorido, busca en la fe su esperanza...

En tu palabra confiamos, con la certeza que tú ya le has devuelto a la vida, ya le has llevado a la luz...

(Dedicado a todos mis compañeros Veteranos Paracaidistas que un día soñó como yo, y ese sueño se cumplió, fue un orgullo y la mayor satisfacción. Moriré sintiéndome un Zapador Paracaidista del Ejército del Aire).

Veterano Zapador Paracaidista Luis Rivas




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